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Colágeno: el alimento de nuestro organismo

Hoy en día, la búsqueda de la belleza va mucho mas alla de las apariencias, Sin embargo, la piel es el blanco de todas las miradas. Por lo tanto, es hora de que considere el cuidado de su piel como uno de los más importantes.

La piel nos protege de muchas agresiones, como la lluvia, el viento, el calor, el frío, los microbios; pero la piel es mucho mas que una barrera entre el organismo y el mundo exterior. Es sensible a las emociones como el miedo, los celos y la timidez; es pues un espejo de nuestras emociones, si la piel hablara, de seguro siempre nos dejaría expuestos a cualquier sentimiento.

La piel es también uno de los almacenes más ricos en colágeno de nuestro cuerpo, sin esta proteína nuestros músculos, tendones, ligamentos, huesos y cartílagos, no estarían funcionando de la manera correcta y nuestra piel no tendría la elasticidad que tanto necesita.

La función del Colágeno de Natural Systems consiste en la formación de las fibras a partir de las que crean las estructuras del organismo; el colágeno, es el responsable del grado de firmeza y elasticidad de estas estructuras.

La fibra de colágeno tiene la capacidad de mezclarse con muchos tipos de sustancias y minerales: en el caso de los huesos, la combinación del colágeno con cristales de calcio permite la formación de una estructura dura y rígida; en la piel, se mezcla con la elastina y la estructura resultante tiene forma de red; en el caso de los cartílagos, se combina también con elastina y con otros tipos de sustancias y forma un gel que absorbe los impactos producidos por los movimientos de las articulaciones. Esto ocurre con todas las estructuras y tejidos del cuerpo.

A medida que pasan los años y el cuerpo envejece, la producción de colágeno se va reduciendo gradualmente. Se calcula que a los 40 años el organismo produce la mitad de colágeno que en la adolescencia. Esta reducción en los niveles de producción provoca, entre otras cosas, la pérdida de elasticidad y flexibilidad de la piel, dolores en las articulaciones y músculos, osteoporosis, deterioro en la vista, deficiencias circulatorias, molestias en dientes y encías, etcétera; es decir, el deterioro propio de la vejez.

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